Saber parar

Soy muy cabezón, tengo muy mala hostia y a veces soy insoportable.

Sé que no es la mejor presentación del mundo, pero es la verdad.

Con el paso de los años te conoces cada vez mejor y ya sabes de qué pie cojeas, es algo que creo que nos pasa a todos.

¿Se puede cambiar? Yo creo que ciertas cosas que forman parte de nuestra personalidad no se pueden cambiar, por lo menos a partir de cierta edad.

Entonces, ¿estamos condenados a ser unos gilipollas/llorores/pesimistas? Pues yo creo que no.

Para mí la clave es intentar reeducarte, identificando esos momentos en los que estás entrando en barrena y saber parar.

No vas a poder cambiar el impulso primitivo ni tu forma de ser, pero por lo menos vas a minimizar el impacto.

Voy a poner como ejemplo el de mi mala hostia.

A veces me ha pasado que, porque algo me ha parecido injusto, he montado un taco del copón.

Mal hecho primero porque del creer que algo sea injusto a que realmente lo sea hay un trecho. Y en segundo lugar porque, aunque efectivamente tuvieras toda la razón del mundo, cuando ya te pones de mala hostia pierdes todos los argumentos.

¿Qué hago ahora? Pues cuando me veo que estoy entrando en modo Godzilla respiro profundo, pienso que es algo que es algo que me ha pasado más veces y que si no lo controlo luego es peor. Sobre todo intento enfriarme alejándome si es posible de la situación que me pone de mala hostia. Si además tengo a mano algo tipo cojín pues lo reviento a puñetazos que me deja como muy relajado.

En fin, obviando este momento de autoayuda barata, lo que vengo a decir es una vez que te conoces puedes hacer cosas para que tus mierdas te afecten menos, a ti y tu entorno. Os recomiendo que lo practiquéis.

Que paséis un buen día, queridos piscis.

Leave a Reply