Odio y consecuencias 2

Vivimos en la sociedad de la prevención. Nos advierten de todo: “No comas cosas que tengan grasas trans”, “No te bañes después de comer”, “No fumes”… Y todo eso me parece genial, son prácticas perjudiciales y está bien que lo sepamos. Sin embargo, nunca he visto en una marquesina un mensaje del gobierno que diga “No odies”.

Hace no mucho, tuve una revelación. Fue de estas veces que te das cuenta de algo que llevas teniendo mucho tiempo delante de ti, y como nadie te lo he dicho, tardas en darte cuenta de que es así. “El odio sólo te hace daño a mí mismo”, pensé en ese momento.

Hago un parón aquí para explicar un detalle. Cada vez que tengo un momento de “revelación”, soy consciente de que es muy probable que mucha más gente haya vivido ese mismo momento. Hay ciertas vivencias que son como hitos que has de alcanzar a través de tu experiencia en la vida., es muy probable que más de una persona haya escrito sobre el tema. Lo más fácil en un momento de revelación sería ir a buscar ese texto y empaparme de él. Para mí, eso es como mirar la solución de un acertijo. Lo que suelo hacer es dejar un tiempo para reflexionar sobre el tema. Le doy mil vueltas, pienso desde todos los puntos de vida, pienso en experiencias de otras personas, en definitiva, intento resolver todo lo que pueda del acertijo. Una vez llegado a ese punto, me gusta escribir lo que pienso, y después ya dedicarme a leer lo que otras personas han pensado sobre el tema.

Bueno, pues tal y como en otras ocasiones en el blog, voy a compartir mi mejor solución para el acertijo.

Sentir odio el malo para quien lo siente. Creo que no soy la única persona en este mundo que lo ha sentido y creo que tú que estás leyendo esto sabes a qué me refiero. Es un sentimiento que te nubla, que te impide pensar con objetividad, que te hace actuar impulsivamente, que te hace decir cosas para hacer daño a los demás…

Y lo primero que me pregunto es, ¿por qué lo sentimos?

El odio, al igual que tantas cosas, probablemente tuvo mucha utilidad hace mucho tiempo, cuando no éramos seres civilizados.  Alguien viene y te ataca, te roba o le hace daño a alguien de tu familia, en ese momento tú identificas a esa persona como alguien malo y aflora un sentimiento llamado “odio” que te hará hacerle lo mismo a esa persona. El otro ser ve que tú te has defendido y empieza tenerte respeto. Como los animales, un instinto de supervivencia.

Yo lo comparo con otros instintos que a lo largo de nuestra historia los hemos ido reprimiendo, por ejemplo, el sexual. Hoy día nos parece una aberración que alguien vaya por la calle y sin previo aviso se abalance sobre otra persona y se la folle. Lo mismo eso es su momento fue clave para nuestra supervivencia, no lo sé, la verdad.

Pero, ¿tiene sentido sentir odio hoy día?

Mi respuesta es clara y rotunda: no.

Si el odio es irracional, del tipo “te odio nada más verte”, lo único que haces es alimentar un comportamiento absurdo.

Si el odio es más justificado, porque alguien te haya querido hacer daño de manera no intencionada, probablemente te impida ponerte en su lugar y así poder a llegar a perdonarle si eso es lo justo.

Si es odio porque alguien ha ido directamente por ti a joderte, lo único que haces es beneficiar a esa persona. Primero, porque le haces un regalo a esa persona haciéndote un poco más deño del que él/ella te hizo. Segundo, porque le vas a dar la satisfacción de que sus objetivos se han cumplido y puedo incluso que vuelva a repetirlo.


Sentir odio es muy peligroso. Una ETS, una enfermedad cardiovascular, cáncer… Todas esas enfermedades no son deseables y tomas medidas para no tenerlas. Sentir odio te puede llevar a ser la persona más infeliz del mundo, y si eres un infeliz ¿para qué quieres vivir?

 

2 thoughts on “Odio y consecuencias

  1. Reply Francisco Aug 8,2011 7:00 pm

    +1 ! [ Si no hay botón,lo pongo yo 🙂 ]

  2. Reply Cañón Aug 8,2011 8:53 pm

    Yo he vivido el sentimiento del odio en por lo menos 2 ocasiones conscientemente, y lo que más me asusta es llegar a sentirlo de manera inconsciente porque es un sentimiento que por su naturaleza dañina necesito tener dentificado y controlado, ya que de mi propia experiencia saco como conclusion que es autodestructivo, desgastante y sobre todo doloroso… y si se enquista, inutil.

    Lo que puede ser un mecanismo de defensa, se puede convertir en un arma de doble filo y actuar en nuestra contra, haciendo que sea mucho más costoso superar la causa que nos provoca el odio.. y mantenerlo vivo en el recuerdo. En este sentido, tengo un don, y a pesar de que para muchas cosas tengo una gran memoria, para esto “olvido” pronto, y CREO, que no guardo rencor

    A raiz de una de mis vivencias .. decidí poner en practica el refrán que dice “no hay mayor desprecio que el no aprecio” para no gastar mis energias positivas en personas que no se merecen ni mi atención, ni mi persona.. complicado, complicado de veras.
    Hoy es el dia, que de primeras… visceralmente, grito para mis adentros “te odio, te odio y ojalá….” lo que me lleva a sentir culpa.. pero bueno como os contaba antes,gracias a mi memoria selectiva, logro que este sentimiento se difumine en unos minutos, no me doy más tiempo para abandonarlo

    Debemos hacer el esfuerzo de que los demas se sientan queridos, y de explicitarlo para asi normalizarlo… y dejar el odio para los irracionales en su lucha por la supervivencia, no crees?

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