Degeneración

¿Cómo deberían de ser las cosas?

Desde que la palabra “crisis” se ha convertido en el TT mundial yo creo que muchas personas nos hacemos esa pregunta.

Yo no soy experto en nada, mucho menos lo soy de política o economía, por lo tanto, mis opiniones sobre qué debería de cambiar no creo que sean de gran utilidad. No por ello dejo de pensar, supongo que algún día habré escuchado, leído y vivido tanto que podré decir cosas con fundamento.

Se me ha ocurrido de todo.

Una de las cosas que más me quema en la actualidad es la gente que se aprovecha del sistema. Me refiero a esa gente que tiene dinero de sobra porque no declara lo que realmente cobra y tiene acceso a todas las ayudas. A esos que pidieron en su trabajo que les despidieran porque en ese momento preferían estar en casa tocándose los huevos y cobrar 400€ al mes, que estar todo el día pringado y cobrar 800€. Aquellos que tienen subvenciones de I+D porque supieron disfrazar un informe y lo único que tienen es un ejército de becarios picacódigos.

Claro, lo primero que se le ocurre a todo el mundo es que haya más control. Pero claro, automáticamente piensas que ese control es muy costoso y no merece la pena.

Por otra parte, vivimos en un mundo que se rige por las normas de la economía liberal. Cada uno comprar y vende lo que quiere al precio que puede. Pero no creo que eso se quede en el plano de lo material, creo que va más allá.

Tenemos tan asumido el liberalismo que hoy día la gente se cree con la capacidad de comprar más cosas. Compramos exceder límites de velocidad en la carretera. Compramos intentar estafar a hacienda. Compramos el poder insultar a alguien.

¿Y por qué nos pasa esto?

Pues en mi opinión es porque somos niños, no adultos. Un adulto sabría que cuando deja de trabajar, deja de cotizar a la seguridad social, haciendo que se recaude menos y se reduzcan las prestaciones sociales a la larga. Que las subvenciones están para darle un empujón a sectores que si en un momento dado lo tienen, prosperan, no para vivir de eso siempre. Que si no cotizas, no aportas. Y que si vas a 150 km/h y hay algún imprevisto puedes morir y matar.

Pero eso no nos importa, porque somos niños.

Creo que muchas cosas han degenerado. Personas que han trabajado durante toda su vida para tener una modesta casa se están quedando sin ella porque no pueden pagar la hipoteca, en cambio, gente que se instaló ilegalmente con una chabola, ahora tienen una vivienda en la que vivir. Personas que se han pasado puteados muchos años de carrera sin cobrar ni un duro y tenían que aguantar las mofas de aquéllos que abandonaron los estudios por cobrar una pasta y tener un BMW, siguen sin un duro y sin embargo éstos últimos ahora van a tener una paga de 400€ al mes por retomar los estudios.

Yo creo que esta crisis no la van a solucionar los políticos. Los únicos que podemos solucionarla somos nosotros, a base de responsabilidad y trabajo. Al fin y al cabo, el trabajo se traduce en riqueza. Si todos trabajamos y hacemos que esa riqueza vaya moviéndose mejoraremos nuestro estado del bienestar. Y el bienestar es lo que nos hace hablar poder ser felices en nuestro día a día, y no estar todo el día con el miedo de no poder ni un lugar para vivir.

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